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Rescate a España, de la euforia a la depresión en un fin de semana.

junio 13th, 2012 | Posted by Martín López Amorós in Economía | Spanish

Cuando el sobre el final de la semana pasada tomó fuerza el rumor sobre el inminente rescate a España los mercados reaccionaros muy positivamente, subiendo el precio de las acciones y cayendo la prima de riesgo española. El lunes el panorama volvió a su habitual tono sombrío. En el medio, la noticia que había alentado el optimismo se confirmó. ¿Cómo se entiende esa contradicción? Es simple; la economía, se sabe, es un estado de ánimo (como el fútbol).

Vamos por partes. Que el rescate era necesario no está en duda. Aunque el Gobierno intentó manejar la crisis en el ámbito doméstico inyectando al sector unos €38.000 millones, la gravedad de la situación lo ha superado y ha tenido que recurrir a la ayuda de la Eurozona. La crisis bancaria tiene paralizado al país. Un eventual colapso del sector sería demasiado costoso para la economía. Por ese lado, el rescate no admite demasiados cuestionamientos; es necesario.

La segunda cuestión, dada la necesidad del rescate, es la suficiencia. Pues bien, resulta que lo que el viernes parecía suficiente el lunes dejó de serlo. Así lo reflejaron los mercados; la prima de riesgo cerró el lunes en 520 puntos (tras llegar el jueves a los 471 puntos) y el Ibex 35 bajó 0,54%, una caída moderada, pero que se contrapone con el inicio de la jornada, en que el índice llegó a ganar más del 5%.

Hay varios motivos que explican el escaso optimismo en torno al rescate aprobado por la Eurozona. El primero, como decíamos, es la cuestión de la suficiencia. Es que crece la percepción de que los €100.000 millones pueden ser insuficientes, pese a que según las estimaciones iniciales sólo se necesitaría el 40% de ese monto para sanear a la banca. En parte, esto sería consecuencia de que el sector habría entrado en lo que Paul Krugman llamó el “bucle de desgracias”; la desconfianza parece haberse apoderado del sector, y en ese contexto no queda claro qué nivel de rescate alejará realmente los temores en torno a su futuro. Quizás ninguno, si es que antes no se cumplen con otras condiciones.

Además, es evidente que, aunque el sector bancario sea estabilizado, los costos del rescate no serán despreciables. Aunque los términos del acuerdo aún no se conocen, se descuenta que se profundizarán los controles sobre las cuentas públicas españolas, que además se verán erosionadas cuando comiencen los pagos de intereses asociados al préstamo recibido. Eso obligará a la profundización del ajuste fiscal. La esperanza es que la economía esté para ese momento en recuperación, pero por ahora eso es bastante improbable.

La depresión post rescate también responde al costo que éste tendrá para la economía real. Actualmente hay dos termómetros de la situación española: la prima de riesgo y el nivel de desempleo. Si bien es esperable que el rescate ayude a bajar la prima de riesgo (aunque no es seguro, como se vio el lunes), el impacto sobre la economía real en el corto y mediano plazo puede ser negativo. Y eso, en un país en que el paro llega casi al 25%, evidentemente lleva al pesimismo.

A las cuestiones internas se sumaron los crecientes temores sobre la situación de Grecia y su posible salida de la Eurozona y la absurda negativa del Banco Central Europeo a responder a la inminente recesión de la región con una baja de las tasas de interés, generando un combo difícil de digerir incluso para un país que acaba de recibir un crédito de €100.000 millones.

En suma, lo que sucedió en los mercados este lunes parece más bien una corrección al exceso de euforia del final de la semana pasada. Una vez digerida la noticia, algunos puntos han saltado a la vista:

  1. El fondo de €100.000 millones es necesario para rescatar a la banca, pero no queda claro si será suficiente.
  2. Aún se desconocen las condiciones que impondrá Bruselas a cambio del rescate. Pero no parece demasiado arriesgado anticipar un pedido de mayor austeridad fiscal.
  3. Aunque no se pida un mayor cuidado de las cuentas públicas, las erogaciones asociadas al pago de intereses por el rescate obligarán a recortar gastos en otros rubros.
  4. En principio, el rescate no impulsará la economía real en el corto plazo. Esa es la cruda realidad; los fondos ayudarán a evitar el colapso del sistema bancario, pero nada más, por el momento. Evitarán una profundización de la crisis, pero no una expansión del producto y del empleo. Para que el derrame positivo llegue al resto de la economía habrá que esperar un tiempo indeterminado.
  5. Lo cierto es que España es muy vulnerable; incluso una salida de Grecia de la Eurozona podría generar un efecto dominó que impactaría fuerte en el país, con o sin rescate.

En suma, España ha dado un paso necesario en su lucha para salir de la recesión. Pero la crisis sigue estando allí, y lo estará por un tiempo más.

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